Qué es la esclerosis múltiple

Asociación Asturiana de Esclerosis Múltiple

1.Características generales

La Esclerosis Múltiple es una enfermedad neurológica crónica que afecta a la sustancia blanca (mielina) de la médula espinal y del cerebro de forma intermitente.

En los lugares afectados se destruye la vaina de mielina que recubre los nervios, que se ve sustituida por unas placas de tejido endurecido (lesiones focales en la sustancia blanca, típicas de la esclerosis múltiple, y que presenta un grado variable de destrucción axional, desde el comienzo de la enfermedad), con lo que la comunicación nerviosa se retarda o interrumpe.

Debido a que esta destrucción se lleva a cabo en distintos y múltiples lugares, la enfermedad ha sido llamada Esclerosis Múltiple. Dependiendo del grado de lesión la falta de comunicación entre las neuronas puede ser transitoria o permanente.

Se calcula que en España existen 47.000 personas afectadas de EM, 600.000 en Europa y más de 2.000.000 en el mundo.

La edad más frecuente de diagnóstico es entre los 20 y los 40 años, aunque el inicio puede ser anterior.

Afecta en mayor medida a las mujeres en una proporción aproximada de dos de cada tres.

Su causa es desconocida, pero existen factores que sumados a la predisposición del individuo pueden ayudar a desencadenar la aparición de la enfermedad:

– Factores genéticos: Cierta información que aparece en los genes y que puede determinar una predisposición a contraer la enfermedad; es decir, algunas personas pueden contraer la enfermedad con más facilidad que otras, sin que por el momento conozcamos con exactitud cuáles son los genes implicados

 – Factores ambientales: Virus, vacunas, etc., que pueden desencadenar la enfermedad en las personas predispuestas. Se desconoce cuáles son estos factores

 

2.Tipos de esclerosis múltiple

El curso de la EM no se puede pronosticar. Algunas personas se ven mínimamente afectadas por la enfermedad, y en otras avanza rápidamente hacia la incapacidad total; pero la mayoría de afectados se sitúa entre los dos extremos. Si bien cada persona experimentará una combinación diferente de síntomas de EM, hay varias modalidades definidas de presentación y evolución de la EM:

– Forma remitente-recurrente (EMRR). Es el tipo más frecuente y afecta a más del 80% de las personas con EM. En las fases iniciales puede no haber síntomas, a veces incluso durante varios años. Sin embargo, las lesiones inflamatorias en el SNC ya se están produciendo, aunque no lleguen a dar lugar a síntomas. Los brotes son imprevisibles y pueden aparecer síntomas en cualquier momento -nuevos o ya conocidos- que duran algunos días o semanas y luego desaparecen de nuevo. Entre las recidivas no parece haber progresión de la EM.

– Forma secundariamente progresivas (EMSP), cuando el grado de discapacidad persiste y/o empeora entre brotes, se considera que estamos ante una EM de tipo secundaria progresiva. Puede aparecer después de una fase recurrente-remitente del proceso y se considera una forma avanzada de la EM. Entre un 30 y un 50% de los pacientes que sufren inicialmente la forma recurrente-remitente de la EM, desarrollan la forma secundaria progresiva. Esto se da tras un período de tiempo que depende de la edad de inicio y que suele ocurrir entre los 35 y los 45 años. La EMSP se caracteriza por una progresión continua con o sin recidivas ocasionales, remisiones poco importantes y fases de estabilidad.

– Forma primariamente  progresiva(EMPP). Es menos frecuente y sólo afecta al 10% de todos los pacientes con EM. Se caracteriza por la ausencia de brotes definidos, pero hay un comienzo lento y un empeoramiento constante de los síntomas sin un periodo intermedio de remisión. No hay episodios tipo recidiva, ni periodos de remisión, sólo fases de estabilidad ocasionales y mejorías pasajeras poco importantes.

– Forma progresiva recidivante (EMPR): Es una forma atípica, en la que hay progresión desde el comienzo, pero a diferencia de los pacientes con EMPP, éstos muestran brotes agudos claros, con o sin recuperación completa. Los períodos entre brotes se caracterizan por una progresión continua.

La mayoría de las personas diagnosticadas de Esclerosis Múltiple pueden ser incluidas en una de estas formas evolutivas, sin embargo, la gravedad de los síntomas y la velocidad con la que progresa la enfermedad es distinta en cada persona, independientemente del tipo de E.M. que tenga.

También existen formas benignas de Esclerosis Múltiple. Se denominan formas benignas de esta enfermedad a aquellas que permiten desarrollar una vida normal tras quince años de evolución. Este tipo de manifestación de la enfermedad afecta a un treinta por ciento de los pacientes diagnosticados. Con el tiempo, estas formas pueden llegar a ser eventualmente incapacitantes, hecho que debe tenerse en cuenta a la hora de establecer un tratamiento.

 

  1. Síntomas de la esclerosis múltiple

Los síntomas aparecen como consecuencia de la alteración en la conducción a través de las vías nerviosas, debido al proceso de la pérdida de la mielina. Esta conducción se ralentiza, llegando incluso a bloquearse, lo que desencadena, cuando tiene lugar en una zona del sistema nervioso central, con una función determinada, a la aparición de los síntomas propios de la enfermedad.

La característica más llamativa de esta enfermedad es la gran variabilidad de los síntomas, pues estos dependen de la localización de las lesiones que producen las placas y que pueden aparecer en cualquier punto a lo largo de todo el sistema nervioso central. Debido a esta característica, los síntomas de la esclerosis múltiple, así como la intensidad, gravedad  y duración de los mismos, pueden diferenciarse mucho entre las personas que sufren la misma enfermedad. Incluso, estos síntomas variarán en la misma persona en determinados momentos de su vida.

En una misma persona pueden darse varios síntomas, pero no van a darse todos los síntomas que se relacionan con la Esclerosis Múltiple.

Entre los síntomas más frecuentes están los siguientes:

  • Fatiga: Las personas con EM suelen manifestar un tipo de fatiga general y debilitante que no se puede prever y puede parecer exagerada con respecto a la actividad.
  • Dolor: síntoma infravalorado que llegan a sufrir cerca del cincuenta por ciento de las personas diagnosticadas. Este dolor puede manifestarse en un neuralgia del trigémino (que afecta a la cara), convulsiones tónicas dolorosas, disestesias (sensibilidad anormal), paroxísticas en extremidades…
  • Afectación de la Vista: visión borrosa o doble, neuritis óptica, movimientos oculares rápidos o involuntario.
  • Pérdida de la fuerza o de la sensibilidad en una parte del cuerpo. Hipersensibilidad al calor, que puede producir un empeoramiento de los síntomas.
  • Problemas de equilibrio y coordinación: Pérdida de equilibrio,temblores, inestabilidad al caminar (ataxia), mareos, debilidad en alguna extremidad, problemas de coordinación…
  • rigidez muscular y espasmos involuntarios.
  • Problemas de vejiga e intestinales: vaciamientos incompletos, micciones frecuentes, estreñimientos… 
  • Problemas de sexualidad e intimidad: este síntoma aparece en un porcentaje elevado tras varios años de evolución de la enfermedad. Estas alteraciones no solo son secundarias a las lesiones neurológicas, sino que también tienen un gran componente psicológico y como consecuencia de la medicación recibida.
  • Trastornos cognitivos. El patrón de deterioro mental no es uniforme, apareciendo mayor deterioro en la memoria inmediata, la concentración, percepción espacial y visual, trastornos en el habla; fluidez verbal, ritmo lento, palabras arrastradas…, razonamiento conceptual, fatiga metal… 
  • Trastornos afectivos: la alteración afectiva más frecuente es la depresión que aparece en un porcentaje muy alto en las personas diagnosticadas en algún momento de la enfermedad. Suele ser una depresión moderada y reactiva.
  • Epilepsia: en las personas con Esclerosis Múltiple, el riesgo de padecer episodios epilépticos se multiplica aproximadamente por tres. La epilepsia puede preceder al diagnóstico de Esclerosis Múltiple, incluso en más de 10 años, ocasionando dificultades diagnósticas, aunque es más frecuente que aparezca durante la evolución de la enfermedad.

La fatiga es el síntoma más común y molesto a medida que la EM progresa. Mientras que algunos de estos síntomas son evidentes, otros tales como la fatiga, los problemas sensitivos, y los de memoria y concentración son a menudo síntomas ocultos. Estos pueden ser difíciles de describir a los demás y a veces los familiares y cuidadores no entienden los efectos que éstos tienen sobre la persona con EM, su empleo, actividades sociales y calidad de vida.

Muchos de estos síntomas tienen una fácil solución si se reconocen adecuadamente y se ponen las medidas diagnósticas y terapéuticas oportunas. En mucha ocasiones su control requerirá de una combinación de tratamientos farmacológicos y terapias físicas, tales como fisioterapia, logopedia o terapia ocupacional.

4.Diagnóstico

Cuando en un paciente existe la sospecha de una EM, este debe ser evaluado por un neurólogo. La mayoría de los neurólogos están familiarizados con esta enfermedad debido a su frecuencia y pueden identificar perfectamente qué síntomas apuntan a este diagnóstico.

No existe ninguna prueba médica que pueda confirmar, con una seguridad al cien por cien, el diagnóstico de EM. Para saber con certeza si alguien la padece, el neurólogo dará una serie de pasos:

a)Una historia clínicade síntomas neurológicos (falta de fuerza, pérdida de visión, alteración del equilibrio…).

b)Análisis de sangre y del líquido cefalorraquídeo, para excluir otras enfermedades que pueden producir lesiones en el sistema nervioso central. En el líquido cefalorraquídeo pueden encontrarse además datos de inflamación y activación del sistema inmune, que apoyan el diagnóstico. Este líquido envuelve a las estructuras del sistema nervioso central dentro de las meninges y para acceder a él, es necesario realizar una punción lumbar.

c)Una prueba de imagen, en concreto, una resonancia mágnética, para observar si hay lesiones (placas) en el cerebro o la médula espinal, con o sin datos de inflamación. La resonancia magnética es una prueba que utiliza campos magnéticos y no radia al paciente, por lo que no supone riesgo alguno para éste.

d)Finalmente, unos potenciales evocados, que nos permitirán evaluar el estado de distintas vías nerviosas como la visual ,la sensitiva y la auditiva.

Ninguno de los resultados de estas pruebas nos dice con total seguridad que nos encontramos ante una EM, ya que las alteraciones que podemos encontrar en cada una de ellas pueden ser producidas también por otras enfermedades; por lo que es el conjunto de todos estos datos, junto con una historia clínica compatible, lo que nos lleva al diagnóstico, que en algunos casos pude ser dudoso en un principio, siendo el tiempo y la evolución lo único que puede darnos una respuesta definitiva.

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